|
13. NECESIDADES NUTRICIONALES DEL CAFETO
Además de las prácticas señaladas antes, de manejo del suelo y del cafetal para mantener su productividad potencial eficiente, se debe complementar con elementos nutritivos para compensar las pérdidas del sistema, y mantener una buena productividad, sin agotamiento.
|
Cuadro 20
Comparación de programas de fertilización en varios países de América. (Malavolta 1992) |
|
País
Referencia |
N |
P2O5 |
K2O |
MgO |
B2O3 |
| |
kg/ha |
| Colombia 1 |
136-200 |
48-72 |
144-216 |
16-24 |
Valencia (s.f.) |
| Costa Rica ² |
|
|
|
|
|
| < 1,2 t/ha |
126-142 |
9-21 |
60-90 |
9-18 |
3-12 |
|
1,2-1,9 t/ha |
190-202 |
18-42 |
60-90 |
18-36 |
6-24 |
| > 1,9 t/ha |
313-337 |
36-84 |
120-180 |
36-72 |
12-48 |
|
|
|
|
|
ICAFE (1989) |
| Guatemala ³ |
111-165 |
74-110 |
70-110 |
|
Hernández (1998) |
| 1/ 4,000 plantas/ha |
|
2/
Con rendimientos menores a 1,2 t/ha de café limpio, una aplicación de fórmula la N-P-K y una aplicación de N. Con rendimientos mayores de 1,2 t/ha, dos aplicaciones de la fórmula N-P-K y una de N (fórmula = 2/3 del total de N) |
| 3/
Dos aplicaciones de fórmula N-P-K y una de N (1/2 del total de N). |
El cuadro 20 muestra tres programas de fertilización recomendados en café para el mantenimiento de un buen crecimiento y producción de una buena cosecha.
En Costa Rica, las cantidades de los principales componentes de la fertilización se adecuan al estado productivo del cafetal, y se ajustan a la extracción producida por la cosecha. Esta es una recomendación general que debe ser adecuada a cada región, dependiendo del estado vegetativo del cultivo, manejo de la plantación, estado de fertilidad de los suelos, según el criterio técnico.
Llama la atención en Costa Rica las cantidades bajas de fósforo y potasio, en relación con nitrógeno, comparado con los programas de otros países; y la preocupación por el magnesio y el boro.
13.1. MACRONUTRIENTES
13.1.1. Nitrógeno
El cafeto, tiene una alta exigencia de N. La nutrición nitrogenada adecuada, (no habiendo otros factores limitantes), es evidente en el desarrollo rápido, en el aumento de la ramificación de ramas fructíferas y en la formación de hojas verdes y brillantes. Existe una relación directa entre la provisión de N y el número de hojas en el florecimiento y número de yemas florales.
De ahí la necesidad de cuidarse del crecimiento del área foliar mediante abonamiento nitrogenado suficiente (sin que falten los demás elementos), lo que dará mayor producción de almidón y de otros carbohidratos indispensables para la formación y el crecimiento de los frutos.
13.1.2. Fósforo
Las exigencias de P son pequeñas comparadas con las de N y de K. Sin embargo, en la siembra y en el periodo de formación del cafetal es costumbre aplicar formulaciones relativamente ricas en P2O5, tal como se procede en el caso de los cultivos anuales. Tal hecho indicaría baja eficiencia en el proceso de absorción. Cuando el cafeto inicia el ciclo productivo se baja la proporción del fósforo en las mezclas en que el N y el K2O pasan a dominar. Es que las raíces pasan a explorar un volumen cada vez mayor de suelo, de donde consiguen extraer la cantidad de respuestas al P2O5 en los ensayos de abonamientos y también menos frecuentes es la ocurrencia de los síntomas de deficiencias del elemento.
La inoculación previa de las plántulas de Mundo Novo con el hongo micorrícico Gigaspora margarita aumenta considerablemente la utilización del P colocado en el hoyo, el crecimiento y la producción en el primer año.
La absorción del P sigue la misma tendencia que la del N en las distintas estaciones del año, siendo más intensa en la estación lluviosa y en la época de crecimiento de los frutos. Cuando la exigencia de P es alta, como sucede cuando la producción es bastante grande, el elemento es redistribuido de las hojas adyacentes para el fruto, pudiendo entonces ocurrir defoliación.
13.1.3. Potasio
La estimación de las cantidades de potasio en las partes vegetativas, así como en los frutos del cafeto es suficiente para mostrar que ese elemento desempeña un papel dominante en la nutrición del cultivo. Como en general altos contenidos de K están asociados con cosechas elevadas, la hipótesis de "alimentación de lujo" debe ser prevenida. La exigencia de K aumenta mucho con la edad, siendo particularmente intensa cuando la planta alcanza la madurez, debido a las cantidades adicionales existentes en los frutos. Los frutos en desarrollo aparentemente retiran K de las hojas adyacentes.
Es conocido el efecto del K en la formación de almidón en las hojas y en su traslocación. Hay una correlación positiva, bastante íntima, entre el contenido de K en las hojas y su contenido de almidón; bajando el nivel de K disminuye la producción de almidón; como consecuencia, el desarrollo de la planta, la aparición de nuevas ramas y nuevas hojas disminuye y las cosechas caen. Se piensa que hasta el hábito bienal de producción del cafeto, por lo menos en parte, se puede explicar con base en las variaciones en el contenido de almidón de los tejidos: Una cosecha consume las reservas de carbohidratos de modo que muy poco queda disponible en el año siguiente para el desarrollo vegetativo y la fructificación, de ahí la disminución de la cosecha. La importancia del K en la producción de frutos es demostrada aún por el hecho de que una reserva suficiente de ese elemento tiende a disminuir la cantidad de frutos vanos ("flotes").
La curva de absorción del K durante el año es paralela a la del nitrógeno. La absorción de ese elemento del suelo, medida por el contenido de K en las hojas, tiene un máximo en la estación lluviosa. En el periodo seco el contenido de K en aquellas, disminuye debido a los efectos combinados de falta de humedad en el suelo para la absorción y la remoción por los frutos.
El N y el K andan juntos en la nutrición del cafeto, fue demostrado y se sugiere la necesidad de la aplicación de una cantidad de potasio antes de la época de la floración para obtener los beneficios de un fraccionamiento intensivo del nitrógeno.
Los síntomas de deficiencia de K en el cafeto siguen el mismo patrón general encontrado en otras plantas, ocurriendo necrosis de los márgenes de las hojas en los casos más severos.
La primera indicación de la falta de K aparece en las hojas más viejas, como un resultado de la traslocación del elemento para las hojas nuevas o ramas en crecimiento y para el fruto en formación. Aparecen primero manchas pardas cerca de los márgenes, en la porción próxima de la punta; gradualmente las manchas coalescen en una faja marrón oscura, casi negra, se forma en la punta de la hoja y en los márgenes adyacentes que se muestran rasgadas; el tejido central es poco afectado; la hoja se separa fácilmente de la rama. Con frecuencia, apenas 1 a 2 pares de hojas permanecen adheridas a la rama que comienza a morir del extremo hacia la base ("dieback"). Los frutos también luego se tornan oscuros debido al ataque de hongos.
Moraes et al, notaron mayor porcentaje de hojas atacadas por roya, en plantas que recibieron dosis más altas de potasio en el fertilizante.
El exceso de potasio (¿o del cloro que lo acompaña?) parece provocar una caída mayor de frutos, que sufren fermentación en el suelo perjudicando la calidad. Mucho potasio por otro lado, puede inducir carencia de Mg y en menor grado de Ca.
13.1.4. Calcio
Las cantidades de calcio en las raíces, tallos y ramas del cafeto son del mismo orden de magnitud que las de K. En las hojas, es aproximadamente la mitad, mientras en los frutos la cantidad de Ca es aproximadamente 1/4 de la del potasio. Hay una gran necesidad de ese elemento para el crecimiento de las raíces.
Como el calcio es normalmente la base dominante en el complejo coloidal del suelo y como la exigencia por el cafeto es pequeña, no es muy probable la aparición de la deficiencia en las condiciones de campo, aunque en ocasiones se presenta en Costa Rica.
Las hojas jóvenes muestran clorosis en sus márgenes en toda la lámina; en ambos lados de la nervadura principal el verde permaneció; ocurre a la vez el encurvamiento de la hoja como consecuencia del desarrollo desigual de las nervaduras y del limbo; el tejido se desgarra y se forma material suberoso; las nervaduras asumen un color oscuro debido a la necrosis del floema. En casos de carencia muy severa, particularmente cuando se trata de plantas jóvenes, hay muerte de la yema terminal.
El calcio es la base predominante del complejo coloidal, responsable por la elevación del pH. Está indicado que, dentro de ciertos límites subiendo el contenido del elemento en el suelo, se eleva la producción del cafeto.
13.1.5. Magnesio
En el cafeto como un todo, hay aproximadamente 4 veces más Ca que Mg. En el fruto, la relación Ca/Mg es usualmente igual a 1.
Durante el año, el nivel de Mg en las hojas no sigue la misma tendencia obedecida por el calcio. Debido a la facilidad con que se transloca, el magnesio se mueve de las hojas viejas a las nuevas y el fruto en desarrollo, cuando la reserva y el provisionamiento son deficitarios. Eso explica el motivo por el cual los síntomas de carencia de Mg son más agudos en las hojas adyacentes a los frutos.
Hay dos causas principales para la carencia de Mg en el cafeto, así como en otras plantas estudiadas hasta ahora:
a) Falta del elemento en el suelo; una situación encontrada generalmente cuando el pH es bajo;
b) Antagonismo por el potasio.
Por regla general, cuando la absorción de K aumenta, la del Mg disminuye; en casos de aplicaciones pesadas de sales potásicas, la deficiencia de Mg inducida por el exceso de K puede aparecer; obviamente cuando el tenor de Mg en el suelo ya es bajo, esa anomalía ocurre más fácilmente. Por ese motivo, la relación K/Mg en las hojas del cafeto presenta un significado especial.
Los síntomas foliares de la falta de Mg verificados en las condiciones de campo están generalmente en buena concordancia con los obtenidos en solución nutritiva. Aparece clorosis en el área entre la nervadura principal y las secundarias; existe generalmente una estrecha banda verde alrededor de la región amarillenta; las manchas cloróticas gradualmente se expanden en la dirección del margen de las hojas. Tales hojas muestran 0,15% de Mg.
La sequía acentúa la deficiencia de Mg pues la falta de humedad trae menor transporte por la raíz. Hay una caída acentuada de las hojas.
13.1.6. Azufre
El azufre, es el macronutriente que ha recibido menor atención en los estudios sobre nutrición y abonamiento del cafeto, aunque sus exigencias sean semejantes a las del P. Hay dos motivos para eso:
a) Durante mucho tiempo el superfosfato simple y el sulfato de amonio fueron fuentes principales (o casi) de P y N. Ambas contienen azufre;
b) La determinación analítica del S es más laboriosa que la de los demás macronutrientes, lo que es desalentador, y perdura en parte.
Con relación al primer aspecto, existe la tendencia actual a fabricar los llamados abonos concentrados: Urea, superfosfato triple y fosfatos de amonio. Ninguno de ellos tiene S. Así, es de esperar que con los años el aparecimiento de los síntomas de falta de S, con frecuencia sea cada vez mayor, lo mismo acontece con las respuestas a los abonos que contienen ese elemento.
Hay otros dos factores que contribuyen a eso: El uso decreciente de los abonos orgánicos y el aumento en la productividad decurrente en gran parte del empleo mayor de N, P, K y de otros elementos, lo que determina agotamiento más rápido de las reservas de S del suelo. La situación es particularmente preocupante en los suelos pobres en materia orgánica, la fuente natural del elemento en cuestión.
Los síntomas de carencia de azufre son principalmente que las hojas nuevas muestran un color verde amarillento. La clorosis se presenta como una banda larga que comprende la nervadura principal y se extiende hasta la mitad de la lámina. La superficie inferior de la hoja es de coloración más clara que la superior expuesta al sol.
El amarillamiento refleja la falta de clorofila en los cloroplastos que tienden a coalescer formando masas irregulares. Una distinción importante con respecto al amarillamiento uniforme que ocurre cuando hay falta de nitrógeno. De acuerdo con Lott et al, las hojas (3er par) de las plantas que aparecen, mostrando síntomas agudos de falta de S, tienen 60 ppm de azufre mineral
(SO4 2-), aquellas con deficiencia leve presentan 93 ppm y las normales 221 ppm.
13.2. MICRONUTRIMENTOS
13.2.1. Boro -Bo-
La falta de boro; muy común en los cafetales, se puede deber a:
a) Falta de materia orgánica, fuente mayor del elemento,
b) Sequía, que dificulta la mineralización de la materia orgánica y, por tanto, la liberación del Bo para las raíces,
c) Exceso de lluvia que causa lixiviación,
d) Falta de Ca, lo que disminuye la absorción,
e) Encalado excesivo, lo que disminuye la disponibilidad,
f) Mucho N en la fertilización.
Alguno de los síntomas, como el acortamiento de los entrenudos, característico de la deficiencia de Zn pueden ocurrir también cuando hay falta de Bo; los síntomas de carencia de Zn pueden enmascarar los de falta de Bo cuando los dos elementos están en cantidades insatisfactorias.
Debido a la alta exigencia de boro por parte de las regiones en crecimiento intenso, un síntoma marcante de la deficiencia, es la muerte de las yemas terminales (en la punta de las ramas y en el ápice de la planta) que permanecen adheridas aún por algún tiempo. Más tarde, algunas ramas se desarrollan abajo del botón terminal, dando a la vegetación un aspecto de palmilla. Las hojas deficientes en boro son generalmente menores, estrechas y retorcidas, con bordes irregulares; no muestran, sin embargo, clorosis muy pronunciada, excepto en la base. Hay también acortamiento de los entrenudos.
Otros síntomas de carencia son: Aparecimiento de corcho en las nervaduras; aborto de flores (menos fijación de las flores); muerte de la punta de las raíces.
La toxicidad de Bo, como consecuencia de la aplicación de dosis excesivas del elemento en el suelo o en la hoja. Recientemente, fueron constatados síntomas típicos de toxicidad, asociados con tenores foliares del orden de 200 ppm en las hojas de plantas podadas y solamente en la parte correspondiente a la nueva brotación. Los síntomas son: Clorosis mallada en las puntas y márgenes de las hojas más viejas, principalmente; oscurecimiento de las nervaduras, la principal pudiendo presentar color rosado; defoliación; pueden aparecer manchas necróticas en las puntas y márgenes. Cuando eso síntomas aparecen las hojas tiene tenores de Bo del orden de 200 a 500 ppm. Debido a la retención del boro por la arcilla; es necesario aplicar en el suelo una cantidad de elemento mucho mayor en los suelos arcillosos que en los arenosos, de 2 a 4 veces más.
13.2.2. Cobre -Cu-
Los síntomas de carencia de ese micronutriente son: Al principio, las hojas nuevas se curvan (en S) a lo largo de la nervadura principal; la lámina se curva hacia arriba; las hojas subterminales también adquieren ese aspecto, aunque no se curven de modo tan pronunciado; quedan llenas de altos y bajos, probablemente porque el tejido intervenal se desarrolló más rápidamente que las nervaduras. Después, hay pérdida del color verde en áreas grandes y distribuidas irregularmente, concentrándose, sin embargo, cerca de los márgenes; algunas de las manchas en los bordes coalecen y necrosan.
En plantas nuevas, las hojas pueden encurvarse hacia abajo. En casos más graves hay defoliación y aparece corcho en los tallos. Los síntomas foliares pueden a la vez ser confundidos con los causados por el viento frío; en este caso, sin embargo, quedan localizados en un lado de la planta.
Hojas deficientes en cobre, en condiciones de campo muestran, en el 3er. par de hojas de ramas laterales a media altura de las plantas mostró variables entre los límites de 1,4 y 4,0 ppm.
La toxicidad se manifiesta con la caída de hojas, generalmente comenzando por las más viejas, ennegrecimiento de la punta del tallo y muerte de la yema apical; muerte de las raíces, aparecimiento de grandes manchas pardo oscuras (casi negras) en las hojas, generalmente después de caer, con considerable resecamiento.
Fueron encontrados los siguientes tenores de Cu en ppm en las hojas analizadas:
10 ppm en la solución 500
100 ppm 1,000
250 ppm 2,400
500 ppm 3,000
Ensayos en potes donde se aplicaron dosis consideradas tóxicas, usándose tres suelos diferentes, muestran que 30 ppm de Cu en la hoja están asociados a toxicidad. Esta es eliminada con encalado, que lo insolubiliza, y aplicación de materia orgánica (estiércol de corral) que lo acompleja.
13.2.3. Hierro -Fe-
Hay varios factores que contribuyen a provocar o acentuar la falta de hierro:
1) En valores de pH elevados (sobre el neutro), ocurre una conocida clorosis inducida por el calcio, consecuencia directa de la disminución en la disponibilidad del Fe. En esos casos, el manganeso también se tornará limitante. Es bastante común en Jamaica el aparecimiento de granos amarillos, conocidos localmente como marly o wax. La anomalía es provocada por la falta de hierro inducida por la presencia de calcio en el suelo; las plantas con frutos normales presentan un contenido de Fe del orden de 100 ppm en sus hojas; el valor correspondiente a los cafetales con frutos amarillos es alrededor de 20 a 40 ppm; el café que muestra la anomalía, a su vez, presenta 10 a 20 ppm de Fe.
2) El drenaje excesivo del terreno causa una alteración en la valencia de los compuestos de hierro del suelo, resultando de ahí una disminución en la cantidad de esos elementos que las plantas pueden absorber.
3) En suelos muy ácidos (pH cerca de 5) el contenido de Mn alcanza niveles tóxicos, lo que impide la absorción adecuada del hierro.
Aumentos del orden de 200% en la cosecha fueron obtenidos mediante la aplicación de quelatos metálicos en cafetos cultivados en suelos arenosos ácidos; el análisis de las hojas mostró que el uso de quelatos fue capaz de reducir los niveles de manganeso de 1,113 ppm en las plantas testigo a 522 en las tratadas; los niveles de hierro no aumentaron en la misma proporción; la relación Fe/Mn, sin embargo, presentó una tendencia ascendente durante el año.
Debido a uno u otro de los factores mencionados, la falta de hierro es bastante común en las regiones cafeteras más diversas. La carencia de hierro es frecuente en los viveros, como también en las plantas más viejas, particularmente cuando está ocurriendo una inmensa producción de hojas jóvenes; no se sabe, sin embargo, en cuánto son reducidas las cosechas como resultado de ese desorden. Lo mismo acontece en la brotación después de la poda.
En los almácigos la deficiencia de Fe parece ser provocada por una combinación de tres factores: Mucha materia orgánica en el sustrato, encharcamiento y falta de luz. Ha sido observado que, disminuyendo los riegos y aumentando la luminosidad los síntomas desaparecen.
En el caso de carencia leve de hierro, la lámina se vuelve verde pálido, las nervaduras permanecen con el color normal. A medida que la deficiencia se acentúa, la hoja entera es amarilla y después blanquecina; las nervaduras pierden gradualmente su color verde. Los síntomas aparecen predominantemente en las hojas jóvenes, una indicación de la dificultad en la translocación del hierro de los órganos más viejos a los más nuevos. Algunos síntomas atenuados se muestran en el campo, en la estación lluviosa y caliente, cuando el crecimiento vegetativo es rápido; desaparecen, sin embargo, poco después.
13.2.4. Manganeso
La deficiencia de manganeso en las plantaciones de café parece deberse principalmente a un pH alcalino (como acontece en los suelos volcánicos) o a un tenor muy alto de materia orgánica.
En otras palabras: El contenido de Mn en el suelo raramente es bajo, la falta es una consecuencia de la disminución en la disponibilidad causada por aquellos dos factores. Dependiendo de las características físico-químicas del suelo pueden ocurrir varios cambios en el estado de valencia de ese micronutriente.
Suelos cafeteros con condiciones de oxidación-reducción en suelos alcalinos bien drenados, favorecen la fijación del Mn como óxidos superiores. Por otro lado, la materia orgánica parece acomplejar la pequeña fracción de manganeso reducido (bivalente) disminuyendo más la cantidad disponible a la planta.
Ese efecto desfavorable de la materia orgánica en la absorción del manganeso puede, a veces, ser ventajoso para la planta, cuando hay mucho manganeso soluble en el suelo puede ser inducida una carencia de hierro. Una cobertura muerta pesada ("mulch"), a través de la acción fijadora de la materia orgánica sobre el Mn es capaz de disminuir su absorción, evitando así la anomalía. El exceso de manganeso puede, por otro lado, disminuir el crecimiento y bajar la producción del cafeto por su efecto antagónico en la absorción del zinc (denominado café macho en CR.). Hay además, algunas interacciones entre el manganeso y otros nutrientes además del Fe y Zn. La carencia de Mn conduce a un aumento de los tenores de N y K de las hojas del cafeto, también el tenor de P en las hojas es más alto cuando hay carencia de Mn.
En la deficiencia de manganeso, las hojas nuevas son las primeras afectadas. Las regiones intervenales son verde-claras y después aparecen numerosas puntuaciones amarillentas. Esos puntos a veces coalescen dando origen a áreas amarillas mayores.
En los suelos con gran acidez aumenta la disponibilidad. Mucho más seria que la deficiencia es la toxicidad del Mn.
Fuente: OIRSA
|